Los conejos son la tercera mascota más popular en España, después de perros y gatos, pero también una de las más malentendidas. Muchas personas los adoptan creyendo que son mascotas fáciles y de bajo mantenimiento, cuando en realidad tienen necesidades específicas y complejas. Un conejo bien cuidado puede vivir entre 8 y 12 años, convirtiéndose en un compañero de vida real.
Espacio y hábitat: el error más común
El error más frecuente al cuidar conejos es confinarlos en jaulas pequeñas. Un conejo necesita espacio para correr, saltar y explorar: al menos 3-4 metros cuadrados de superficie disponible es el mínimo recomendado por las organizaciones de bienestar animal. Lo ideal es que tengan acceso libre a una habitación o zona vallada del hogar la mayor parte del día.
Si se usa una jaula como base, debe ser lo suficientemente grande para que el conejo pueda dar al menos tres saltos horizontales y levantarse completamente sobre las patas traseras sin tocar el techo. El suelo de rejilla metálica es dañino para sus patas; deben tener siempre una superficie sólida. La jaula nunca debe estar en corrientes de aire ni en exposición directa al sol: los conejos son muy sensibles al golpe de calor (temperaturas superiores a 25°C pueden ser letales).
Alimentación: la fibra es la clave
La dieta del conejo debe basarse principalmente en heno de buena calidad (timothy, festuca o heno de prado), que debe representar el 70-80% de su ingesta diaria. El heno no es un complemento: es el pilar de su salud digestiva y dental. Los conejos tienen dientes de crecimiento continuo que necesitan el desgaste mecánico del heno para no desarrollar maloclusión.
- Heno: disponible en cantidad ilimitada en todo momento.
- Verduras frescas: entre 1 y 2 tazas diarias para un conejo de 2 kg. Las más adecuadas son las hojas verdes oscuras (achicoria, endibia, perejil, cilantro, albahaca). Evitar lechuga iceberg (sin valor nutricional), espinacas en exceso (alto en oxalatos) y col (gases).
- Pellets: solo como complemento, no como base. Máximo 1-2 cucharadas soperas al día para un adulto. Los pellets con semillas, frutos secos o dulces son inadecuados.
- Fruta: ocasionalmente y en pequeña cantidad (1-2 cm de manzana sin semillas), por su alto contenido en azúcar.
El agua debe estar siempre disponible y fresca. Tanto los bebederos de boquilla como los cuencos son válidos; los cuencos suelen promover mayor consumo.
Salud: visitas veterinarias y enfermedades frecuentes
Los conejos son animales que ocultan muy bien el malestar (instinto de presa). Para cuando muestran síntomas evidentes, la enfermedad suele estar avanzada. Las revisiones veterinarias anuales son imprescindibles, y ante cualquier cambio en el comportamiento, apetito o heces, se debe consultar sin demora.
Las enfermedades más frecuentes incluyen:
- Estasis gastrointestinal (GI stasis): el intestino deja de moverse, generalmente por falta de fibra, estrés o deshidratación. Es una emergencia veterinaria.
- Enfermedad dental: maloclusión de molares y premolares, a menudo invisible externamente. La pérdida de peso progresiva y la reducción del consumo de heno son señales de alarma.
- Mixomatosis y VHD: enfermedades virales con alta mortalidad. Existen vacunas disponibles y recomendadas incluso para conejos de interior.
- Sarna auricular (Psoroptes cuniculi): ácaros que producen costras en el interior de los oídos.
Comportamiento y socialización
Los conejos son animales sociales que en la naturaleza viven en grupos. Un conejo solitario puede desarrollar estrés crónico. Lo ideal es adoptar una pareja esterilizada (macho-hembra o dos hembras). La esterilización también elimina el riesgo de cáncer uterino, que afecta al 80% de las hembras enteras mayores de 4 años.
Contrariamente a la creencia popular, a los conejos no les gusta que los cojan en brazos: prefieren el contacto a nivel del suelo, donde se sienten seguros. Respetando su forma de relacionarse, se vuelven animales muy afectuosos y expresivos.