Tortugas terrestres: hábitat, dieta, luz UV e hibernación

MV
Veterinaria Valencia
calendar_today 14 de marzo de 2026 schedule 7 min lectura Mascotas
Tortuga terrestre caminando sobre hierba

Guía de cuidados para tortugas terrestres: especies protegidas en España, por qué el UVB es imprescindible, alimentación correcta e hibernación segura.

Las tortugas terrestres son mascotas de longevidad excepcional —pueden superar los 80-100 años en cautividad— y, sin embargo, son también de las más mal cuidadas por desconocimiento. Su aparente resistencia lleva a muchos propietarios a subestimarlas, cuando en realidad necesitan condiciones muy específicas de temperatura, luz ultravioleta, alimentación y espacio para mantenerse sanas. Una tortuga correctamente cuidada puede acompañar a varias generaciones de la misma familia.

Especies más comunes en España

En España, las tortugas terrestres más frecuentes como mascotas son:

  • Tortuga mora (Testudo graeca): autóctona de la cuenca mediterránea, está protegida por la legislación española y europea (CITES Apéndice II). Solo pueden tenerse ejemplares con documentación que acredite su origen legal (nacidos en cautividad). Tamaño adulto: 15-20 cm. Muy resistente a temperaturas extremas.
  • Tortuga de Hermann (Testudo hermanni): similar a la mora, también protegida. Diferenciable por la presencia de una escama supracaudal dividida y una protuberancia córnea en la punta de la cola.
  • Tortuga de Horsfield (Agrionemys horsfieldii): originaria de Asia Central, algo más pequeña. Tolera temperaturas muy bajas y realiza hibernación profunda.
  • Sulcata (Centrochelys sulcata): la tercera tortuga terrestre más grande del mundo. Puede superar los 70 kg. Requiere jardín amplio con zona cálida y no tolera el frío. No apta para pisos.

Importante: en España es ilegal comprar o vender tortugas protegidas sin documentación CITES. Exigir siempre el certificado de nacimiento en cautividad.

Hábitat: luz UV y temperatura son innegociables

El error más grave en el cuidado de tortugas terrestres es la falta de luz ultravioleta (UVB). Sin UVB, las tortugas no pueden sintetizar vitamina D3, lo que impide la absorción del calcio y causa enfermedad metabólica ósea (MBD): deformaciones del caparazón, huesos blandos y muerte prematura.

Para tortugas en interior se necesita:

  • Lámpara UVB de alta potencia (tubo T5 HO de 10.0 o 12%, marca Arcadia o Zoo Med). Debe renovarse cada 12 meses aunque siga encendida, porque la emisión UVB decrece antes que la luz visible.
  • Foco de calor: zona de basking (calentamiento) a 35-40°C directamente bajo el foco. Zona fría a 20-25°C.
  • Ciclo de luz: 12-14 horas de luz en verano, 10 horas en invierno. Nunca luz artificial las 24 horas.

Para tortugas en exterior: acceso al sol directo (sin cristal, que filtra el UVB), zona de sombra, cercado seguro frente a depredadores y escape por debajo (las tortugas cavan), y refugio para las noches frías.

Alimentación: principalmente vegetales fibrosos

Las tortugas mediterráneas son herbívoras con preferencia por plantas silvestres. Su dieta ideal incluye:

  • Plantas silvestres y hierbas: diente de león, achicoria, llantén, malvas, tréboles, hierbas del campo. Son la base nutricional más adecuada.
  • Verduras de hoja oscura: escarola, endibias, canónigos. Evitar espinacas y remolacha en exceso (oxalatos).
  • Flores: hibisco, malva, pensamientos (Viola). Aportan variedad y palatabilidad.
  • Evitar: frutas (demasiado azúcar), tomate, lechuga iceberg, alimentos de origen animal, proteínas en exceso (causan daño renal y crecimiento piramidal del caparazón).

La suplementación con calcio (polvo de carbonato cálcico o hueso de sepia disponible siempre) es fundamental. La vitamina D3 no necesita suplementarse si hay UVB adecuado.

Hibernación: cómo hacerla bien

Las tortugas mediterráneas hibernan en la naturaleza entre noviembre y marzo. En cautividad debe respetarse este ciclo. Una tortuga que no hiberna durante años puede desarrollar problemas reproductivos y metabólicos.

El proceso correcto incluye: dejar de alimentar 4-6 semanas antes, baños tibios para vaciar el intestino, reducción gradual de la temperatura y alojamiento en caja de hibernación (mezcla de tierra y corcho) a 4-8°C. La temperatura nunca debe bajar de 2°C (riesgo de muerte) ni superar 10°C (el animal se despierta y gasta reservas sin poder comer).

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